Autor: Alejandro Sánchez Baca

¿Conoces la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible?

<<Si conseguimos lo que ambicionamos en todos y cada uno de los aspectos de la Agenda, mejorarán notablemente las condiciones de vida de todas las personas y nuestro mundo se transformará en un lugar mejor.>>

 

Desde hace ya muchos años el mundo es cada vez más consciente que la vida en la Tierra es finita y de nosotros depende, en gran medida, que podamos estar más o menos tiempo y bajo qué régimen de convivencia. No es nuevo hablar de la incompetencia del ser humano por llevarnos bien entre nosotros mismos y en armonía con la naturaleza. Los medios de comunicación dan buena cuenta de ello diariamente, y solo en parte. Nos preguntamos si tenemos remedio, o si como diría Hobbes, no existe solución alguna si depende de nosotros.

La realidad es que la especie humana está despertando de su letargo, y poco a poco van apareciendo muestras de ello, incluso en las esferas de alta política (o por lo menos en apariencia). Y es que, pese a ser noticia hace algo más que un año, sigue estando vigente hasta el 2030. Estoy hablando del documento aprobado en la Asamblea General de las Naciones Unidas el 25 de septiembre de 2015 llamado:

Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”. 

 

Lo que a primera impresión pudiera parecer, no trata solo del deterioro climático, sino de paz, derechos humanos, recursos, desigualdades…, es decir, de Desarrollo Sostenible en su definición más amplia. Y es que, de forma aclaratoria, este concepto que a pie de calle hemos atribuido normalmente a temas medio ambientales, la realidad es que es solo una de las tres partes que completan su definición, ya que se adhieren a esta los factores sociales y económicos.s-sdg-poster_-letter

En base a esto, 17 son los objetivos que engloban 169 metas  que la ONU plantea para hacer, como dicen,  de este mundo un lugar mejor.

Entre ellos no cabría decir que destaquen unos más que otros, pero sí que, por influencia profesional, me centre en los dispuestos con motivo de salvaguardar y prosperar la Seguridad y Soberanía Alimentaria. Ideas que, aunque de moda, se quedan tristemente a medio camino de la realidad. Por ello, y por no extenderme demasiado, veamos solo algunos de los objetivos:

Objetivo 2: Poner fin al hambre, lograr la Seguridad Alimentaria y la mejora de la Nutrición y promover la Agricultura Sostenible.

Proponen que desde la Asamblea de 2015 a 2030, cualquier persona pobre o en situación de vulnerabilidad disponga de una alimentación sana, nutritiva y suficiente durante todo el año. Y que, para los que ya disponen de ella, se erradique la malnutrición que empieza a notarse de forma epidémica.

Por otro lado, que la producción agrícola se duplique y se sustente particularizándose en los productores de pequeñas escala y, sobre todo, en las mujeres, cuyas condiciones laborales en la agricultura son tan precarias en los países y regiones menos desarrollados.

Para 2030, se debe asegurar la sostenibilidad de los procesos de producción de alimentos con el mantenimiento de los ecosistemas y la protección del suelo.

Que se guarde la variabilidad genética de las semillas y animales, tanto domésticas como silvestres, es otra de sus exigencias, esta vez, para 2020.

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Objetivo 6. Garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos.

Lograr la buena calidad y acceso universal del agua potable, poner fin a la defecación al aire libre y a la contaminación por productos químicos y materiales peligrosos.

Por otro lado, que se asegure la sostenibilidad de la extracción y buena dosificación de los recursos hídricos.

Para 2020, recuperar y proteger los ecosistemas relacionados con el agua: bosques, humedales, ríos, lagos, etc.

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Objetivo 12. Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles.

Llegar a un buen uso de los recursos naturales y reducir a la mitad el desperdicio de alimentos per cápita en la venta al por menor así como en las cadenas de producción y suministro.

Optar por un uso de modelo ecológico racional y de reciclaje, aprovechamiento y reducción, evitando la liberación de productos químicos, residuos y desechos al medio a fin de minimizar las repercusiones negativas que estos provocan en nuestra salud y el medio ambiente.

Asegurar que todas las personas del mundo tengan el conocimiento necesario para para poder llevar a cabo su desarrollo de forma sostenible, capacitando a países en desarrollo de información científica y tecnológica.

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Objetivo 14. Conservar y utilizar los océanos, mares y recursos marinos de forma sostenible.

Facilitar el acceso de la pesca tradicional a los recursos marinos, eliminando actividades de pesca ilegal, extensiva y destructiva a la que incluso se subvenciona hoy en día.

Proteger los ecosistemas marinos evitando su contaminación y acidificación de las aguas. Gran parte de estos ecosistemas dañados también son fruto de pescas de arrastre y otras formas similares de conseguir alimento de agua salada.

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Objetivo 15. Proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertización, detener la degradación de los suelos y detener la pérdida de biodiversidad.

Para 2020, asegurar la conservación de los ecosistemas terrestres, y su uso sostenible, recuperando los bosques degradados mediante la forestación, la diversidad biológica de los sistemas montañosos y haciendo un buen uso de los recursos de agua dulce.

Evitar la desertización y la degradación del suelo haciendo un uso responsable de él.

Eliminar la caza furtiva y el tráfico de especies exóticas.

Proyecto ambicioso, sin duda. Pero ¿cómo de capacitados (o interesados) están los países que han ratificado este documento para llevarlo a cabo?

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Quizás sea consecuencia del “primer año de adaptación”.

<< Cada gobierno fijará sus propias metas nacionales, guiándose por la ambiciosa aspiración general pero tomando en consideración las circunstancias del país. Cada gobierno decidirá también la forma de incorporar esas aspiraciones y metas mundiales en los procesos de planificación, las políticas y las estrategias nacionales >>

Alejandro Sánchez

El corazón de la chirimoya está en Granada

España es la productora del 80% de la chirimoya mundial. Y la mayor parte nace en Granada.

El pasado mes de junio, en Ebersix organizamos la “Jornada de Análisis Sensorial y Cata de Helados Tropicales”. Uno de nuestros ponentes invitados fue el conocido como José Heladero. Y es que como su nombre indica, se dedica al helado artesano, teniendo su principal función en la costa granadina. Su producción tiene una marca de identidad muy clara y original, usando frutas tropicales de producción local como es la chirimoya o la guayaba de fresa (frutas cuyas versiones heladas pudimos degustar en nuestra actividad). Allí donde va, como buen sexitano amante de su zona, lleva por delante el producto estrella de su tierra: la chirimoya, un producto de futuro que hasta ahora no ha desarrollado todo su potencial.

España es la productora del 80% de la chirimoya mundial, orgullo que se siente en el litoral granadino ya que es donde se encuentra la mayor extensión de cultivo del país, con gran diferencia.

José Heladero en la Jornada de Análisis Sensorial y Cata de Helados Tropicales.
José Heladero en la Jornada de Análisis Sensorial y Cata de Helados Tropicales.

Tanto es así y en su tradición, que aquí es donde, desde el 2002, el Consejo Regulador y la Denominación de Origen Protegida Chirimoya de la Costa Tropical de Granada-Málaga, trabajan para convertir esta rica fruta en una potencial industria puntera en la zona que ocupa su producción. Y es que esta fruta ha encontrado un enclave privilegiado en el sur de España, con condiciones de clima subtropical ideales para el desarrollo de la planta: temperaturas templadas prácticamente todo el año, alta humedad relativa, buena calidad del suelo, buena capacidad de riego, etc., algo no común que se da gracias a su latitud, orografía y proximidad al mar.

Encontramos en la chirimoya un producto totalmente rico en nutrientes y que,a pesar de ser muy bajo en grasa, tiene gran sabor gracias a los azúcares que les aporta dulzor (17ºBrix). La cantidad de fibra alimentaria que dispone le da un carácter saciante, ayuda a mejorar el tránsito intestinal y regula los niveles de glucosa y colesterol en sangre, lo que la hace recomendable para dietas de adelgazamiento. Su bajo nivel de proteínas y lípidos facilita su digestión, lo que beneficia a cualquier persona que pueda tener problemas digestivos.

En materia de sales minerales, la chirimoya es especialmente recomendable ya que tiene bajo aporte de sodio y es fuente de potasio (bueno para hipertensos), aporta hierro (bueno para personas con anemia), calcio (osteoporosis y descalcificación), magnesio, etc. Y es fuente de vitamina A y C, antioxidantes que reducen el envejecimiento celular.

Su recolección se realiza entre los meses de otoño y principios de invierno, lo que nos viene bien a los estudiantes ya que, al tener efecto tonificante, impide la fatiga y el decaimiento, evitando depresiones para la época de exámenes.

Ya veis, una fruta muy rica en sabor y nutrientes, muy cerca de nuestra casa y que está de temporada.

¡Ya disponible en todas las fruterías y supermercados!

 

¡Recuerda!, apostar por el comercio e industria local beneficia a todos y, especialmente, al medio ambiente.

Alejandro Sánchez Baca

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